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Análisis: tras el fracasado intento de lograr un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán, la gran pregunta es qué pasa ahora
- Autor, Redacción*
- Título del autor, BBC News Mundo
- Tiempo de lectura: 8 min
Tanto Estados Unidos como Irán llegaron a la mesa de negociaciones asegurando haber ganado la guerra.
Con este comienzo, ya estaba claro que "cualquier acuerdo no iba a resultar fácil", analiza Joe Inwood, corresponsal de la BBC.
Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.
Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente.
De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.
No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.
En esas 21 horas se han tratado "temas sustantivos", dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington.
Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las "líneas rojas" de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado "una última oferta".
Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní "planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones".
Desconfianza mutua
La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.
En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según pudo saber la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti, enviada especial a la capital pakistaní para cubrir las negociaciones.
Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.
"Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada", sugiere Moshiti.
Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de "separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional", sugiere la corresponsal.
Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es "si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo".
Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear
Varias cuestiones clave están en liza.
Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear.
El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que "la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear".
No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán.
Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.
"En muchos sentidos", prosiguió Trump, "los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles".
Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.
Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.
Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.
Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.
Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.
"Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo", escribió el presidente en Truth Social. "Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!".
Indicios positivos
¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?
Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.
Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que "Irán no tiene prisa por negociar". La fuente añadió que "la pelota está en el tejado de Estados Unidos".
"La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones", señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.
Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad.
"Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva", afirmó Hopton a la BBC. "Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general".
A pesar de las exigencias "maximalistas" planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.
"Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015", afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.
*Con información adicional de Lyse Doucet, Sebastian Usher, Nick Ericsson, Joe Inwood y Azadeh Moshiti.
Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar
Lyse Doucet, corresponsal jefe de noticias internacionales de la BBC
El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.
Lo calificó como una mala noticia para Irán.
La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.
Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo.
Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.
"No han decidido aceptar nuestras condiciones", anunció Vance.
Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas.
Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.
Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.
Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.
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