Por qué más de una semana después de las elecciones en Perú aún no se sabe quiénes pasan a la segunda vuelta

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Más de una semana después de depositar sus votos en la primera vuelta, los peruanos no saben aún quiénes son los candidatos que pasarán a la segunda y decisiva ronda de las elecciones presidenciales en su país.
El recuento aún no ha concluido y la incertidumbre es máxima en un escrutinio marcado por la igualdad entre los candidatos que aspiran a competir con la conservadora Keiko Fujimori, que se perfila como la candidata más votada en el recuento.
Con un 93,5% de los votos contados, la candidata de Fuerza Popular obtenía un 17% de los votos y, salvo gran sorpresa de última hora, estará en el balotaje.
Pero en la segunda plaza el izquierdista Roberto Sánchez, con un 12% de los votos, aventaja al ultraconservador Rafael López Aliaga por apenas 10.000 votos, menos de un punto porcentual.
La carrera entre ambos es crítica, ya que el candidato que quede en segundo lugar será el que pase al balotaje definitivo por alcanzar la presidencia.
Varias incidencias en el desarrollo de la votación y la demora de los resultados definitivos han alimentado en las últimas semanas las críticas a las autoridades electorales en Perú y enrarecido el clima político.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) advirtió que los resultados finales de la primera vuelta podrían demorarse hasta mediados de mayo.
El máximo tribunal electoral también presentó una denuncia ante la Fiscalía contra Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, por los fallos logísticos que impidieron la apertura de varios colegios en el área metropolitana de Lima en el domingo electoral, y diversos sectores políticos, así como varios medios de comunicación, exigen la renuncia de Corvetto al cargo.
Y López Aliaga denunció "un fraude electoral único en el mundo", pidió que se anulen los comicios y llamó a sus seguidores a protestar.
La lentitud en el recuento y la publicación de los resultados definitivos contrasta con lo que es habitual en otros países, pero en Perú hay antecedentes.
En 2021 hubo que esperar varias semanas para que Pedro Castillo fuera finalmente proclamado el ganador de la votación que en la segunda vuelta lo midió con Keiko Fujimori.
Son varios los motivos que explican por qué aún no hay resultados y por qué pueden tardar aún más en llegar.
Los problemas en Lima
Las incidencias comenzaron el mismo día de la elección, cuando 15 colegios de Lima Metropolitana no pudieron instalar por sus mesas porque no habían llegado los materiales electorales.
Como resultado, aproximadamente 60.000 personas no pudieron votar, lo que obligó al JNE a disponer que los colegios afectados abrieran sus puertas el lunes para que los ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto.

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Pese a la jornada extraordinaria de votación habilitada por el JNE, algunos de los partidos que tienen el grueso de su apoyo en Lima, como la Renovación Popular de López Aliga, empezaron a quejarse a partir de ese momento porque, decían, se les había perjudicado.
Una elección muy compleja
Los expertos señalan que la complejidad del procedimiento electoral derivado de la reforma constitucional de 2024 ha complicado en gran medida el recuento de los votos y, sobre todo, la resolución de las observaciones e impugnaciones presentadas por los partidos.
Los peruanos tuvieron que elegir candidatos a la presidencia y la vicepresidencia, al Senado en una circunscripción nacional y en otra regional, a diputados y al Parlamento Andino.
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea dijo en su informe preliminar que "estas elecciones generales fueron las más complejas en la historia reciente de la República del Perú" y "se llevaron a cabo en un marco jurídico reformado que planteó numerosos desafíos tanto para los votantes como para la administración electoral".
"Ha sido una elección tan compleja que en realidad podríamos decir que han sido cinco elecciones en una", le dijo a BBC Mundo José Tello, ex ministro de Justicia de Perú y experto en derecho electoral del Instituo Aklla, un centro de estudios.
La cédula de votación medía aproximadamente 42 cm por 44 cm, contenía cinco elecciones distintas y permitía a los electores expresar hasta 12 opciones diferentes.
El gran número de candidatos (35 solo a la presidencia) ha complicado el recuento y, sobre todo, parece estar complicando aún más la resolución de las actas observadas y las impugnaciones.

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"En muchos centros electorales el escrutinio llevó muchas horas, lo que provocó retrasos y errores, a veces por el cansancio de los miembros de las mesas electorales", indica Tello
Ahora es cuando se están procesando en su mayoría las actas observadas, aquellas en las que la ONPE ha detectado errores de forma o fondo, como en la suma de los votos, cifras ilegibles o erróneas, u omisión de datos o firmas necesarios.
Esas actas se apartan del recuento hasta que el Jurado Electoral Especial de su zona —hay 60 en todo el país— las revisan y emiten una resolución.
Además están las actas con votos impugnados, en las que alguno de los representantes de los partidos presentes en las mesas cuestiona la validez de un voto o la identidad de un elector, —por ejemplo, porque una cruz se sale del recuadro o porque se sospecha que el votante no es quién dice ser—.
"En Perú hay los partidos tienen la costumbre de impugnar muchos votos y estamos comprobando que hay demasiada burocracia en el proceso", señala Tello.

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Con una elección tan igualada, en la que los unos pocos miles de votos pueden decidir quién pasa a la segunda vuelta, los partido parecen decididos a pelear hasta el final.
En los últimos días el escollo parece ser la lentitud de la fase impugnatoria del proceso. Las impugnaciones son resueltas por los Jurados Electorales Especiales, pero si los partidos no están conformes con la decisión pueden apelar al Jurado Nacional de Elecciones. Son sus cinco magistrados en su sede de Lima los que tienen la última palabra.
Factores estructurales
A la complejidad de la elección actual y las incidencias en Lima que han puesto en entredicho la actuación de la ONPE se suman factores estructurales.
Perú es un país muy rural, montañoso y selvático en el que muchos ciudadanos viven en pequeñas comunidades y zonas aisladas.
Con un sistema electoral basado en los documentos físicos y poco digitalizado, las dificultades para el transporte tampoco contribuyen a un rápido procesamiento de las actas.
Y muchos peruanos viven en el extranjero; el transporte y procesamiento de las actas electorales procedentes del exterior también lleva más tiempo.
Así, la de 2026 no es la primera vez que hay que esperar semanas para conocer los resultados.

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En 2021 Pedro Castillo tuvo que esperar hasta el 19 de julio para ser proclamado oficialmente el ganador de la elección, casi un mes y medio después de que se hubiera celebrado la segunda vuelta.
Entonces, las miles de solicitudes de nulidad presentadas por el partido Fuerza Popular, de la candidata Keiko Fujimori, obligaron al JNE a revisar caso por caso en audiencias públicas, lo que retrasó semanas el resultado final.
Y en la primera vuelta de 2006 la pelea entre el expresidente Alan García y la conservadora Lourdes Flores Nano por pasar a la segunda vuelta no se decidió hasta dos semanas después, cuando se resolvieron todas las observaciones e impugnaciones y García logró el pase al balotaje por un margen mínimo y, finalmente, regresar al poder.
Las dudas en torno al proceso
Las incidencias en Lima, las denuncias sin pruebas de fraude de López Aliaga y la lentitud en la confirmación de los resultados han alimentado las dudas en torno a la limpieza de las elecciones.
"Es una elección muy igualada y hay un gran descrédito por todo lo ocurrido, sobre todo en Lima", señala Tello.
Sin embargo, dice que "ha habido irregularidades, pero no ha habido fraude".
La jefa de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, Annalisa Corrado, dijo el día de la votación que los observadores europeos habían constatado "retrasos, pero en un clima bastante tranquilo y sin irregularidades".
La Misión Europea concluyó en su informe preliminar sobre los comicios peruanos que "el escrutinio realizado por los miembros de mesa fue considerado en general transparente y bienintencionado, aunque se vio afectado por la complejidad de los procedimientos y la preparación insuficiente del personal".
Parece que los peruanos tendrán que esperar todavía más para saber quién pasa a la segunda vuelta.
En el contexto de desconfianza hacia los políticos y las instituciones -que las encuestas detectan hace tiempo- el riesgo es que el retraso y las denuncias de fraude sin pruebas agraven el desapego ciudadano en una república que elige al que será su noveno presidente en diez años.

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