¿Consiguió EE.UU. sus objetivos con la guerra en Irán?

El secretario de guerra de Trump, Pete Hegseth.

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Pie de foto, El secretario de guerra de Trump, Pete Hegseth.
    • Autor, Tom Bateman
    • Título del autor, Corresponsal de BBC News en el Departamento de Estado
  • Tiempo de lectura: 9 min

Mientras Estados Unidos e Israel lanzaban ataques contra Irán las últimas semanas, en el corazón del poder militar estadounidense se libraba la batalla por la narrativa sobre el desarrollo de la guerra.

Desde la primera semana he asistido en el Pentágono a las ruedas de prensa del secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, excomandante de la Guardia Nacional del Ejército y comentarista de Fox News.

Desde la primera actualización a los periodistas -el momento en el que expuso los objetivos bélicos de Estados Unidos- hasta la más reciente -la que siguió al anuncio de una tregua de dos semanas- el hombre que dirige el ejército más poderoso del mundo ha trasladado su estilo televisivo ante las cámaras al podio del Pentágono.

Las ruedas de prensa han sido eventos de marcado tono triunfalista, en los que Hegseth se ha deleitado en exaltar la supremacía militar estadounidense.

El miércoles afirmó que Estados Unidos logró "una victoria militar con mayúsculas" y en otra sesión informativa, declaró que sembró "muerte y destrucción desde el cielo durante todo el día".

Sin embargo, llegar a la verdad sobre el desarrollo de la guerra -y el precio que por ella ha pagado Estados Unidos- requiere un escrutinio mucho más profundo.

De este modo, con un frágil alto el fuego en vigor que ya se está tambaleando, ¿qué podemos afirmar que ha logrado Estados Unidos y a qué costo?

Imagen de Teherán bombardeada el pasado 6 de abril.

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Pie de foto, Imagen de Teherán bombardeada el pasado 6 de abril.

Escasos avances en el tema nuclear

El objetivo bélico fundamental del presidente Trump consistía en impedir que Irán desarrollara la capacidad de fabricar un arma nuclear, algo que Irán asegura que nunca tuvo intención de hacer.

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No obstante, este había sido también un objetivo perseguido durante años por la diplomacia que lidera Estados Unidos.

En última instancia, Trump consideró que el acuerdo nuclear global con Irán negociado por el expresidente Barack Obama en 2015 y conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (Jcpoa, por sus siglas en inglés) era demasiado endeble.

Durante su primer mandato, Trump incumplió el acuerdo, consumando de hecho la retirada de Estados Unidos al reimponer las sanciones a Irán, país que hasta entonces había cumplido con lo estipulado.

Aquella decisión supuso anteponer la fuerza a la diplomacia (posteriormente ordenó la muerte del general Qasem Soleimani, oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica) sentando un precedente en su relación con Teherán, caracterizada por el constante vaivén entre los acercamientos diplomáticos y la acción militar.

Ha sido precisamente esa pauta la que ha desembocado en la guerra actual.

Sin embargo, mientras se mantiene vigente este frágil alto el fuego, apenas existen indicios de que Trump haya obtenido algún resultado tangible en lo que respecta a la cuestión nuclear.

Una imagen satelital de Vantor muestra la instalación nuclear de Natanz y el complejo de túneles subterráneos adyacente, situados en la zona montañosa del monte Pickaxe.

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Pie de foto, Una imagen satelital de Vantor muestra la instalación nuclear de Natanz y el complejo de túneles subterráneos adyacente, situados en la zona montañosa del monte Pickaxe.

En junio de 2025, Trump afirmó que las capacidades atómicas de Irán ya habían sido "aniquiladas" en sus ataques a las instalaciones nucleares de Isfahán, Fordow y Natanz.

Tras otras cinco semanas de guerra, Irán sigue conservando su reserva de uranio enriquecido casi apto para uso armamentístico, supuestamente en cilindros de gas bajo los escombros.

En la tercera semana de la guerra, Rafael Grossi, director del organismo mundial de vigilancia nuclear (OIEA), me comentó que, en última instancia, no podría haber una solución militar a las ambiciones nucleares de Irán.

Trump ha declarado que Estados Unidos trabajará ahora "con Irán" para "desenterrar y retirar" todo el "polvo nuclear" que se encuentra profundamente sepultado.

Sin embargo, Teherán se mantiene desafiante en este asunto, que resultará decisivo en las inminentes negociaciones entre Estados Unidos e Irán que tendrán lugar en Islamabad.

Cabe argumentar que Teherán -ahora bajo el mando de una cúpula aún más suspicaz- podría mostrarse más, y no menos, decidido a desarrollar capacidad nuclear para disuadir un nuevo ataque estadounidense.

Cómo está el arsenal iraní

Cuando Trump anunció la guerra en un video difundido en redes sociales desde su residencia de Mar-a-Lago, sus objetivos declarados incluían el cambio de régimen, instando a los iraníes a tomar el control de su gobierno una vez que cesaran los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel.

A los pocos días exigió la "rendición incondicional" del régimen, algo que no ha llegado a ocurrir.

Aunque Israel ha abatido -entre otras figuras principales- al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, su hijo Mojtaba ha sido designado como su sucesor.

Trump ha afirmado que la nueva cúpula dirigente es menos "radicalizada" y "mucho más inteligente" que su predecesora.

Confiaba en replicar el resultado de su intervención en Venezuela, donde sus fuerzas capturaron al presidente Nicolás Maduro y lo recluyeron en una celda de una prisión de Nueva York, dejando a la cúpula restante en Caracas sumisa a la voluntad de Washington.

No obstante, hasta la fecha no existen pruebas de que tal escenario se esté materializando en Teherán.

En lo que respecta al arsenal iraní, los altos funcionarios de Trump sostienen que Estados Unidos ha destruido sus capacidades convencionales, logrando "aniquilar" sus misiles, lanzadores, drones, fábricas de armamento y su armada.

Misiles iraníes

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Pie de foto, Irán ha exhibido en esta guerra un extenso arsenal de misiles y drones.

En el caso de las reservas de misiles y drones, esta afirmación ha sido cuestionada a raíz de la filtración de informes de inteligencia que sugieren que, en realidad, Irán conserva aproximadamente la mitad de su arsenal previo a la guerra.

La BBC no ha podido verificar ninguna de ambas afirmaciones.

De cualquier modo, los objetivos declarados de la administración Trump han variado desde el inicio de esta guerra debido a que el objetivo estadounidense-israelí de un cambio de régimen no ha logrado materializarse.

El costo de la guerra

Trece militares estadounidenses han muerto y cientos más han resultado heridos.

Se cree que las reservas de municiones se han consumido a un ritmo acelerado -incluyendo un gran número de misiles Tomahawk- y se estima que el coste del conflicto supera los US$1.000 millones diarios.

Mientras tanto, funcionarios estadounidenses afirman que su destreza militar y dominio tecnológico le han permitido completar, antes de lo previsto, una campaña aérea que ha forzado la capitulación de Irán.

En el ámbito interno, la guerra ha tenido un costo político para Trump.

Las encuestas sugieren sistemáticamente que solo una minoría de los estadounidenses aprueba el conflicto.

En el Congreso la posición de Trump ha creado división, en gran medida de forma partidista, con los republicanos brindándole su respaldo.

Sin embargo, a principios de esta semana algunos comenzaron a oponerse abiertamente a su amenaza -lanzada a través de las redes sociales- de destruir toda una civilización.

Miembros de un equipo de transporte del Ejército de los Estados Unidos trasladan un féretro cubierto con una bandera, que contiene los restos de la Sargento de Primera Clase Nicole M. Amor, durante una transferencia digna en la Base de la Fuerza Aérea de Dover, en Dover, Delaware. Al fondo, el presidente Donald Trump —vestido con un traje azul oscuro, corbata roja y una gorra de béisbol blanca con las siglas USA— realiza el saludo militar. A su lado se encuentra la Primera Dama, Melania Trump.

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Pie de foto, El presidente Trump rindió homenaje a seis miembros del Ejército de los Estados Unidos caídos en la guerra.

A lo largo de la guerra, figuras influyentes de su movimiento MAGA -como el periodista y presentador de pódcast Tucker Carlson- han marcado una clara distancia con él.

El domingo, mientras Trump intensificaba sus amenazas de destruir la infraestructura iraní, Marjorie Taylor Greene -quien fuera una de sus mayores defensoras, pero que desde entonces ha roto con él- declaró: "Esto no es 'hacer a Estados Unidos grande de nuevo'; esto es maldad".

Estas fracturas no muestran signos de poder resolverse pronto dentro del movimiento de Trump.

Los demócratas, por su parte, se mostraron igualmente indignados ante las amenazas cada vez más desmedidas de Trump, así como sus insultos a los aliados de Estados Unidos.

Instaron a la administración a responder a las preguntas sobre si un misil estadounidense estuvo detrás del ataque a una escuela en la ciudad de Minab durante el primer día de la guerra, un incidente que se cobró la vida de al menos 168 personas, entre ellas 110 menores.

De confirmarse, sería uno de los peores casos de bajas civiles provocadas por un ataque estadounidense en Medio Oriente en toda una generación.

Pregunté sobre esto tanto a Hegseth como al secretario de Estado, Marco Rubio. El Pentágono ha declarado que está investigando el suceso pero, casi seis semanas después, aún no ha hecho públicos sus hallazgos.

Monumento en memoria de las niñas de la escuela en Teherán

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Pie de foto, Irán señala a EE.UU. como responsable del mortal ataque a la escuela.

Esta misma semana varios legisladores han instado a su gabinete a invocar la 25ª Enmienda para despojar de sus poderes al presidente en ejercicio.

La administración sostiene que las amenazas de Trump obligaron a Irán a dar marcha atrás y su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, declaró: "Nunca subestimen la capacidad del presidente Trump para promover con éxito los intereses de Estados Unidos y negociar la paz".

Un veredicto más claro al respecto quizá llegue en noviembre con el voto en las urnas de los propios estadounidenses en las elecciones legislativas de medio mandato.

Las repercusiones económicas globales del cierre del estrecho de Ormuz ya han provocado un aumento en los precios de la gasolina y el diésel para los ciudadanos del país norteamericano.

Se prevé que esto se traduzca en un "impacto por los altos precios" en los supermercados; de hecho, ya se anticipa que el malestar por la inflación haga que las elecciones de este año resulten incómodas para el partido de Trump.

La situación podría empeorar aún más debido a la guerra, lo que podría costar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes y, posiblemente, también el del Senado.

Para el Partido Republicano, sería un precio muy alto a pagar.

Trump tuvo que responder a la inminente crisis económica, mientras Irán empleaba tácticas de insurgencia para contrarrestar una guerra aérea convencional.

Al final, el objetivo bélico del presidente estadounidense terminó reduciéndose a la necesidad de reabrir un estrecho que ya estaba abierto cuando él inició el conflicto.

El desafío a los aliados

Mientras Irán tomaba el control del estrecho de Ormuz, Trump cambió de postura repetidamente respecto a cómo debía responderse.

Pasó de exigir a los aliados que ayudaran a reabrir el estrecho a afirmar que Estados Unidos no necesitaba su ayuda; luego volvió a pedirles colaboración y, finalmente, tildó de "cobardes" a sus socios históricos por no hacerlo.

La cohesión de la OTAN -ya de por sí debilitada y aún más erosionada por las intenciones de Trump sobre Groenlandia- se ha tambaleado de nuevo con la guerra en Irán.

Trump ha renovado sus ataques contra la alianza, que evitó involucrarse formalmente en el conflicto.

Tras mantener conversaciones en la Casa Blanca, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró que el diálogo había sido "muy franco".

Es posible que Trump crea que la abrumadora superioridad militar estadounidense garantizará el papel de Estados Unidos como superpotencia a largo plazo.

Sin embargo, las naciones europeas ya están buscando formas de "reducir riesgos" y distanciarse de lo que perciben, a estas alturas, como un protector impredecible y poco fiable.

Esto representa una posible ventaja económica y estratégica para China y ha provocado consternación entre los críticos de Trump en Washington.

El verdadero costo de esta guerra aún está por determinar y, si este alto el fuego o las frágiles negociaciones en curso fracasan, dicho coste podría llegar a ser muy elevado.

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