Reino Unido anuncia sanciones contra los colonos israelíes en Cisjordania y los acusa de "limpieza étnica"

Soldados israelíes armados patrullan un callejón mientras miembros de los medios de comunicación los siguen en la Ciudad Vieja de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.

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Pie de foto, Soldados israelíes patrullan un callejón en la Ciudad Vieja de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.
    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min

Reino Unido prohibirá la importación de productos procedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, según anunció ante el Parlamento el ministro británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband.

El funcionario laborista subrayó que la medida no está dirigida contra el pueblo israelí, sino contra las políticas de su gobierno, y reiteró el compromiso de Londres con la solución de dos Estados.

Miliband afirmó además que su administración considera que se está produciendo una "limpieza étnica" de palestinos en algunas zonas de Cisjordania, perpetrada por lo que calificó como "colonos terroristas", y acusó al gobierno israelí de hacer la vista gorda ante esa situación.

Alegó que "con demasiada frecuencia el gobierno israelí ha hecho la vista gorda ante esto y, peor aún, algunos de sus miembros han realizado declaraciones y tomado medidas para apoyar el desplazamiento forzoso de palestinos".

"La postura oficial del gobierno británico es que la ocupación es ilegal, debido al afianzamiento del control israelí, su intención de extender la soberanía de forma permanente y su agenda expansionista a través de asentamientos ilegales", señaló.

El anuncio del gobierno británico coincide con los planes de Israel de levantar unas 1.200 viviendas en asentamientos en la denominada zona E1, un área de importancia estratégica al este de Jerusalén. Los planes han suscitado una condena internacional generalizada.

Israel había evitado durante décadas avanzar con la construcción en esa zona debido a la presión internacional.

Miliband afirmó que el desarrollo de E1 haría "inviable" una solución de dos Estados al "atravesar el corazón de Palestina".

En los últimos meses se ha registrado un repunte de la violencia ejercida por colonos israelíes contra la población palestina en el territorio.

En su alocución, Miliband advirtió que Londres "tomará medidas" contra las empresas y los particulares que contribuyan a la expansión de los asentamientos mediante actividades como la construcción, la financiación o la prestación de servicios.

"Se enfrentarán a todo el peso de las sanciones de Reino Unido", aseguró, antes de añadir que también quedará prohibida en territorio británico la publicidad de asentamientos considerados como ilegales.

Miliband insistió en que el régimen de sanciones estará dirigido contra los asentamientos ilegales y su expansión, y no contra Israel.

Jóvenes palestinos observando un nuevo asentamiento israelí desde la aldea palestina de Duma, cerca de Nablus, en la Cisjordania ocupada por Israel.

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Pie de foto, Jóvenes palestinos observando un nuevo asentamiento israelí desde la aldea palestina de Duma, cerca de Nablus, en la Cisjordania ocupada por Israel.
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Los asentamientos israelíes en Cisjordania son considerados ilegales según el derecho internacional.

En respuesta al discurso de Miliband, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, acusó al gobierno británico de interferir en las elecciones israelíes, previstas para finales de octubre, y anunció que Israel cerrará el consulado británico en Jerusalén.

Saar calificó además como una "mentira escandalosa" la acusación de "limpieza étnica" formulada por Miliband.

Asimismo, aseguró que la mayoría de los israelíes rechaza categóricamente la creación de un Estado palestino y acusó al Ejecutivo británico de alimentar el antisemitismo.

Israel también afirmó que prohibirá la entrada al país a 11 parlamentarios británicos, entre ellos Jeremy Corbyn y Diane Abbott y los cinco diputados del Partido Verde, a los que acusó de actividades "antisemitas y antiisraelíes".

Saar anunció además la retirada de representantes británicos del International Gaza Support Center, en Kiryat Gat, en el sur de Israel, y el fin de las actividades británicas destinadas a entrenar a fuerzas de la Autoridad Palestina en Cisjordania.

En las horas previas al anuncio, funcionarios israelíes y estadounidenses habían advertido a Londres sobre las posibles consecuencias de imponer sanciones. El presidente de Israel, Isaac Herzog, calificó la medida de "grave error de cálculo".

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, declaró a la prensa esta martes que Washington no seguirá los pasos del Reino Unido y alegó que no desea ver un aumento de los conflictos o las tensiones en la región.

Señaló que esto podría tener repercusiones "en nuestra capacidad para avanzar con respecto a Gaza, el plan de 20 puntos y la Junta de Paz".

Previamente, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, le dijo a la BBC que Washington respondería "sin duda" a las medidas previstas y advirtió de que podrían tener un "enorme impacto económico" sobre las empresas británicas.

Huckabee sugirió además que tanto el gobierno federal como distintos estados de EE.UU. podrían adoptar represalias en respuesta a las sanciones británicas.

Por su parte, la presidencia palestina acogió con satisfacción la decisión británica y la describió como "un paso importante para hacer frente al sistema colonial de Israel y sus violaciones contra el pueblo palestino".

Otros 12 países

Ed Miliband, ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido

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Pie de foto, El ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Ed Miliband, anunció las medidas frente al Parlamento.

Poco después del anuncio, los ministros de Asuntos Exteriores de 12 países emitieron una declaración conjunta en la que expresaron su intención de imponer restricciones al comercio con los asentamientos considerados como ilegales.

El texto fue suscrito por Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido y Suecia.

En la declaración, los firmantes sostienen que la solución de dos Estados debe preservarse y piden al gobierno israelí que detenga de inmediato la expansión de los asentamientos.

El documento señala que los países introducirán medidas a nivel nacional o respaldarán restricciones europeas al comercio de productos procedentes de los asentamientos de Cisjordania.

Mientras tanto, funcionarios británicos han insistido en que las medidas anunciadas no constituyen un "boicot" a las relaciones comerciales con Israel.

El anuncio ha sido recibido positivamente por varias organizaciones de Reino Unido.

Human Rights Watch (HRW) afirmó que la prohibición de importar productos procedentes de asentamientos israelíes ilegales, junto con otras sanciones, supone un "cambio positivo y largamente esperado en la política británica".

En un comunicado, la organización sostuvo que los gobiernos han respondido "durante demasiado tiempo" a las "incesantes y graves violaciones del derecho internacional" cometidas por Israel con "buenas palabras, pero poca acción".

Por su parte, ActionAid UK dijo que la decisión era bienvenida y significativa, aunque consideró que llega "con mucho retraso".

Según la organización, representa el "primer paso" para que Reino Unido deje de ser cómplice de lo que describe como la ocupación ilegal israelí.

Pero la medida también ha generado críticas.

Vista de una fábrica perteneciente a la empresa israelí Libi Construction and Infrastructure en Shilo, un asentamiento israelí en la Cisjordania ocupada, 30 de abril de 2026. REUTERS/Ammar Awad

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, La empresa israelí Libi Construction and Infrastructure construyó una fábrica en Shilo, un asentamiento israelí en la Cisjordania ocupada.

El Consejo de Liderazgo Judío, que agrupa a numerosas organizaciones de la comunidad judía británica, acusó al gobierno de convertir a los judíos de Reino Unido en un objetivo aún más vulnerable al prohibir la importación de productos procedentes de los asentamientos.

En un comunicado, la entidad calificó la decisión de "profundamente irresponsable" y sostuvo que el Ejecutivo estaba "cediendo a la presión de los elementos más extremistas de la sociedad británica".

La solución de dos Estados en peligro

El gobierno británico considera que la rápida expansión de los asentamientos está poniendo en peligro la posibilidad de una solución de dos Estados.

La creación de un Estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, con Jerusalén Este como capital, y coexistiendo junto a Israel, ha contado con un amplio respaldo internacional durante décadas.

Sin embargo, Israel rechaza la solución de dos Estados y sostiene que cualquier acuerdo definitivo debe surgir de negociaciones directas con los palestinos.

Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina respalda este planteamiento, mientras que Hamás se opone al reconocimiento de Israel. No obstante, el grupo ha señalado en ocasiones que podría aceptar un Estado palestino provisional dentro de las fronteras de facto de 1967, sin reconocer formalmente a Israel, siempre que se garantizara el derecho de retorno de los refugiados palestinos.

Desde la ocupación de Cisjordania y Jerusalén Este durante la guerra árabe-israelí de 1967, Israel ha construido cerca de 160 asentamientos que albergan a unos 700.000 israelíes judíos.

Según diversas estimaciones, unos 3,3 millones de palestinos viven actualmente en esos territorios.

Desde el inicio de la guerra en Gaza, desencadenada por el ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, se ha registrado un notable aumento de los ataques de colonos israelíes contra palestinos y sus propiedades en Cisjordania.