Quién es Nadia Marcinko, la novia de Epstein señalada como cómplice de abusos sexuales que alegó ser víctima y goza de inmunidad

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- Autor, Tim Whewell
- Autor, Jakub Pohle
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 11 min
La primera vez que Jeffrey Epstein estuvo en la cárcel, cumpliendo una pena de 13 meses por solicitar sexo a una menor, los registros penitenciarios muestran que una mujer lo visitó al menos 67 veces.
Esa mujer era Nadia Marcinko, quien fue la novia principal de Epstein durante siete años, su pareja más importante después de Ghislaine Maxwell y copiloto de su avión privado en los últimos años.
Es relativamente desconocida para el público, pero pronto podría encontrarse en el punto de mira.
Marcinko es una de las cuatro mujeres que fueron señaladas como "posibles cómplices" de Epstein en un acuerdo judicial de 2008 que les concedió inmunidad judicial.
Ahora dos de esas mujeres —las asistentes de Epstein, Sarah Kellen y Lesley Groff— están a punto de ser interrogadas por los legisladores estadounidenses.
Una congresista quiere que se investigue a las cuatro, incluidas Adriana Ross, otra asistente de Epstein, y Marcinko, a pesar del acuerdo legal.
Marcinko nunca ha sido acusada ni imputada de ningún delito. Sus abogados afirman que es una de las víctimas de Epstein.
Pero las mujeres de Palm Beach, Florida, que dieron su testimonio sobre los abusos que sufrieron cuando eran menores de edad y condujeron a la condena de Epstein en 2008, declararon a la policía que Marcinko participó en esos abusos.

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Durante meses, la BBC entrevistó a quienes conocieron a Marcinko y examinó minuciosamente los correos electrónicos que pudimos encontrar en los archivos entre ella y Epstein, para intentar construir una imagen detallada de su papel en la vida del financiero.
Los correos revelan que Epstein y Marcinko querían formar una familia juntos. La BBC también encontró pruebas que sugieren que, durante muchos años, él le pidió que reclutara a otras mujeres para satisfacer sus deseos sexuales y ella accedió.
Pero los correos electrónicos también revelan tendencias profundamente coercitivas por parte de Epstein.
Marcinko declaró luego a los investigadores que él era físicamente violento, que la estrangulaba y la empujaba por las escaleras.
Tuvimos acceso a lo que contó a los investigadores a través de un documento que fue publicado, aunque censurado, por el Departamento de Justicia de EE.UU. en enero.
El nombre de Marcinko no aparece, pero las cinco páginas de testimonio coinciden en todos los detalles con lo que sabemos de ella por otras fuentes.
La BBC se puso en contacto con Marcinko para recabar sus comentarios, pero ella no respondió.
Desde la muerte de Epstein en prisión en 2019, mientras esperaba nuevos cargos por delitos sexuales, Marcinko desapareció de la vida pública.
Los llamados a que se investigue a Marcinko plantean preguntas importantes sobre si una víctima de coacción sexual también puede considerarse cómplice.
Una joven modelo

Marcinko nació como Nadia Marcinkova en el seno de una familia acomodada y respetada de Eslovaquia.
Contó a los investigadores federales que la entrevistaron tras la muerte de Epstein que lo conoció en Nueva York en 2003, cuando ella tenía 18 años, en una fiesta de cumpleaños de Jean-Luc Brunel.
Brunel, amigo íntimo de Epstein, dirigía la sucursal neoyorquina de la agencia de modelos Karin Models.
Marcinko dijo que había trabajado para la agencia en París y que Brunel la llevó a Estados Unidos unas semanas antes de su fiesta, con un visado que él mismo tramitó.
Esto parece estar respaldado por cadenas de correos electrónicos que la BBC rastreó en los archivos de Epstein y revelan que, durante muchos años después, Marcinko y Epstein celebraron la misma fecha —el 17 de septiembre— como su "aniversario".
Marcinko no era la típica modelo internacional, según cuenta un compañero de clase de primaria al que llamaremos "Jozef".
Asegura que si bien era guapa, era muy tímida, "lo que llamamos un ratoncito gris".
Comenzó a trabajar como modelo en su adolescencia, y el trabajo pronto la llevó a Japón y Taiwán, según contó una vez a un periódico eslovaco.
Unos días después de conocer a Epstein en la fiesta de Brunel, el financiero la invitó a su mansión de Palm Beach, contó Marcinko a los investigadores.
Según confirman los registros de vuelo, desde allí se dirigió a su isla privada en el Caribe, Little St James.
Legalmente era mayor de edad, pero la diferencia entre ellos en cuanto a poder, riqueza y edad era enorme. Epstein ya tenía 50 años, por lo que le llevaba 32.
Como Brunel le había patrocinado el visado y Epstein financiaba la agencia de Brunel, por un millón de dólares, ella sintió que Epstein "podría hacerla deportar con una sola llamada telefónica a Brunel", les dijo más tarde a los investigadores.

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Una relación desigual
Marcinko viajaba con él constantemente, narró a los investigadores. Y los correos electrónicos, tanto por su tono como por su contenido, sugieren que rápidamente se convirtieron en pareja.
Ghislaine Maxwell seguía siendo amiga íntima de Epstein y le buscaba otras mujeres, pero su relación sexual estaba llegando a su fin, según sugiere nuestra investigación.
Marcinko era entonces su novia principal, según muestran los mensajes.
Los correos electrónicos revelan muchas emociones. En 2009, Epstein le escribió a otra persona diciendo que estaba "enamorado de Nadia". Sin embargo, los intercambios también revelan lo dominante que era.
Un correo electrónico de ese año, que se traduce a continuación y se muestra en la imagen más abajo, da una idea de lo que parece haber esperado de ella:
"Quiero que aprendas a cocinar huevos: revueltos, escalfados, fritos... y también camarones: a la parrilla, al horno, cocidos, así como las salsas para acompañarlos. Quiero que prepares bebidas a base de fruta fresca. Quiero que aprendas a poner la mesa y a presentar los platos. Quiero que aprendas a llevar una casa. No quiero discusiones de lunes a viernes; cualquier problema debe esperar al fin de semana. Se acabó quejarse por todo; ya he tenido suficiente para el resto de la vida. Quiero que leas uno de los 100 grandes libros cada mes; hay una lista fácilmente accesible. Quiero que hagas ejercicio cuatro veces por semana, todas las semanas. Quiero que escribas 60 palabras por minuto. Solo quiero cosas bonitas en la casa. No puedes meter nada sin que yo lo vea primero. J".
Tras la muerte del financiero, Marcinko declaró a los investigadores que Epstein controlaba todos los aspectos de su vida, incluidos su peso y su vestimenta.
Afirmó que él la obligó a someterse a múltiples cirugías plásticas y que la maltrató físicamente.
No hemos encontrado ninguna mención directa a esos incidentes en sus intercambios de correos electrónicos, pero eso no significa que no existan en algún lugar de los archivos.
En un correo electrónico que encontramos, ella lo acusa de "comportamiento de pareja abusivo".
Y hay repetidas referencias a la expectativa de Epstein de que Marcinko le buscara otras mujeres o chicas.
En 2006 ella escribió: "¿Qué te imaginas que es algo divertido en el sexo? Haré lo que pueda, aunque si se trata simplemente de que tú tengas sexo con otra persona, no sé cómo eso mejora nuestra relación. Intentaré encontrar chicas siempre que estemos en Nueva York".
Algunos mensajes sugieren que Nadia sabía que Epstein prefería a las mujeres jóvenes. Pero no hemos encontrado pruebas en los archivos de que ella le presentara jamás a menores de edad.
No obstante, incluso el reclutamiento de adultos, mediante engaño con fines de explotación, puede definirse como trata de personas.

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Cambio de trayectoria
Ese mismo año, 2006, Epstein envió un correo electrónico a Brunel pidiéndole que incluyera a Marcinko en la nómina de la nueva agencia de modelos de Brunel, MC2, y le pagara US$50.000 al año.
No está claro a qué se destinaba el salario, ya que Marcinko ya no trabajaba como modelo. Pero independientemente de lo que se esperara de ella, estaba claramente incómoda con su dependencia de Epstein.
En un correo que le envió ese año, escribió: "Desde que te conocí, mi vida gira en torno a ti, no tengo nada más y eso me hace sentir muy incómoda".
Pero en 2009, al mismo tiempo que visitaba a Epstein en la cárcel, parece que empezó a reducir su dependencia económica de él.
Epstein pagó decenas de miles de dólares para que ella se formara como piloto, según muestran los correos electrónicos entre ambos, algo que aparentemente hizo con gran entusiasmo, promocionándose en las redes sociales como "Global Girl".
"Eso le reportaba dinero, porque la invitaban a pilotar muchos aviones y a grabar numerosos videos", afirma la periodista de aviación Christine Negroni, quien dice haber conocido a Marcinko en 2013.
"Nadia era encantadora. Era una compañía encantadora… Y trabajó muy duro asistiendo a escuelas de vuelo para obtener sus certificados, uno tras otro… No son logros fáciles".
A pesar de su aparente nueva independencia, la relación de Marcinko con Epstein continuó tras su salida de prisión en julio de 2009, según muestran los correos electrónicos. Parece que incluso se intensificó.
En octubre de ese año intentaron tener un hijo juntos, según sugieren los correos.
Y ella mantuvo su papel como reclutadora, revelan los archivos. En un correo de ese año, le pide su opinión sobre una mujer concreta que, según ella, se ofreció a venir desde Europa del Este.
Pero en 2010 finalmente se separaron después de que él se mostrara especialmente violento con ella, dijo a los investigadores.
Al año siguiente, según el relato que les dio, consiguió un nuevo visado de trabajo por su empleo en la aviación.
Sin embargo, ella y Epstein siguieron siendo amigos. Ella copilotó su jet privado en algunos vuelos a su isla a partir de 2012.

En 2013, Epstein le consiguió trabajo como instructora de vuelo para la compañía del empresario Dean Kamen, inventor del Segway.
Los mensajes entre Marcinko y Epstein en 2015 confirman lo que ella contó a los investigadores: que él accedió ese año a duplicar cualquier ingreso que ella obtuviera de otras fuentes.
Solicitamos a la empresa de Kamen, DEKA, un comentario sobre su relación con Nadia Marcinko, pero no respondió.
Un portavoz de Kamen dijo anteriormente que Dean Kamen lamentaba profundamente haber tenido cualquier tipo de relación con Epstein y que no tuvo participación ni conocimiento alguno de sus delitos.
¿Víctima o cómplice?
Aunque Marcinko parece haber sido leal a Epstein durante años, en 2018 finalmente cambió de bando.
Un documento de los expedientes describe cómo comenzó a cooperar con el FBI ese año en su investigación.
Al año siguiente, Epstein volvió a ser encarcelado mientras esperaba a ser juzgado por delitos de tráfico sexual.
A cambio, cuatro años más tarde, el FBI apoyó la solicitud de Marcinko para permanecer en EE.UU. luego de que su visado expirara en 2022.
La agencia afirmó que había sido "reclutada, acogida y obtenida por Jeffrey Epstein y otros con el fin de mantener una relación sexual coercitiva".
Desde entonces, Marcinko desapareció de la vida pública.
Las publicaciones en las redes sociales sugieren que fue, al menos hasta el año pasado, miembro activo de un centro budista zen en Nueva York.
Anteriormente, su abogado dijo que ella quería con el tiempo hablar abiertamente sobre su victimización y ayudar a otras sobrevivientes, pero que estaba "trabajando en su recuperación".
Sin embargo, la inmunidad concedida a Marcinko y a las otras tres mujeres en el acuerdo de 2008 está siendo cuestionada.
La congresista estadounidense Anna Paulina Luna, miembro republicana del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, declaró en febrero, aparentemente luego de ver documentos sin censurar de Epstein: "Todas estas mujeres participaron en el tráfico de menores como adultas. Trabajaban y eran cómplices de la operación de Jeffrey Epstein".

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Aunque Kellen y Groff están a punto de prestar testimonio, parece que la comisión aún no ha decidido si llamará a Ross o a Marcinko.
El juicio sobre hasta qué punto una víctima también puede ser considerada cómplice tiene matices, explica Bridgette Carr, profesora de derecho clínico en la Universidad de Michigan, quien ha trabajado extensamente con víctimas de trata de personas.
Carr intenta discernir si una víctima sigue cometiendo delitos tras escapar del control de un agresor, teniendo en cuenta que el control puede continuar incluso si el agresor no está físicamente presente en la vida de la víctima.
"La línea que trazo es si la víctima se ha alejado alguna vez del poder y el control del agresor".
La cuestión es "si es razonable que [la víctima] crea que ese agresor [todavía] tiene poder sobre ella".
Qué opciones tuvo Nadia Marcinko, si es que tuvo alguna, durante su larga relación con Jeffrey Epstein, es imposible de saber para alguien ajeno a la situación.
Los documentos de los expedientes sólo ofrecen destellos de su vida. Pero un correo electrónico de 2012, que se muestra más abajo, es quizás más revelador que la mayoría:
"No quiero estar contigo, pero me perturba verte utilizar exactamente los mismos patrones para seducir, manipular y, en última instancia, controlar y lastimar a otras chicas. Ni siquiera me caen bien, y de hecho me siento culpable por saber cómo terminarán. Conocer a tu última conquista rusa fue como ver a un condenado a muerte disfrutando de su última y opulenta comida, sin saber lo que está a punto de suceder. Esa chica no podría lidiar contigo ni siquiera aunque vinieras con un manual de instrucciones. Sé de lo que eres capaz y siempre te protegeré por pura lealtad y obstinación, pero mi conciencia dista mucho de estar tranquila".

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