
Artemis II: los gráficos que muestran cómo es la misión que parte rumbo a la Luna después de medio siglo
Por primera vez en más de 50 años la humanidad regresa a la Luna, viajando más lejos de lo que jamás alguien haya logrado.
Cuatro astronautas emprenderán un viaje de más de 800.000 km alrededor de nuestro vecino celestial y de regreso a casa.
Es una misión asombrosa, pero también llena de peligros.
La misión Artemis II de la NASA nos brindará impresionantes vistas de la Luna y una nueva comprensión del entorno lunar.
También allanará el camino para futuros alunizajes y, eventualmente, una base lunar: nuestro primer paso para aprender a vivir en otro mundo.
Pero el viaje conlleva serios riesgos: la tripulación volará en una nave espacial nunca antes utilizada por humanos.
Y habrá desafíos personales: los astronautas pasarán 10 días hacinados en una nave del tamaño de un minibús.
¿Cómo funcionará esta misión de alto riesgo?
Comandante de la misión "Es una misión de prueba y estamos preparados para cualquier escenario… Va a ser increíble"
Despegue hacia la Luna
Los astronautas comenzarán su viaje en el megacohete lunar de la NASA, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS por sus siglas en inglés).
Es el cohete más potente que la agencia espacial estadounidense haya construido y despegará desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.





El lanzamiento es una de las partes más peligrosas de la misión: todo tiene que salir perfecto.
Todos los astronautas afirman haberse reunido con sus familias para hablar sobre los riesgos.
Piloto de la misión “Todos tenemos a alguien, un astronauta, que estará con nuestros familiares cuando vean el lanzamiento, lo que puede ser un momento fantástico y aterrador al mismo tiempo”.
Los astronautas
Glover es uno de los cuatro astronautas -tres estadounidenses y un canadiense- que llevan más de dos años entrenándose para Artemis II. Entre ellos suman décadas de experiencia, aunque uno de ellos nunca ha estado en el espacio.








Al verlos juntos se nota que se conocen -y se la llevan- muy bien. El comandante Reid Wiseman ha dicho que los cuatro han pasado tanto tiempo juntos que ahora están totalmente sincronizados.

Comandante de la misión "Llegas a ese punto en el que ya no tienes que comunicarte y simplemente estás atento a todo lo que sucede. Los cuatro cuidamos de cada uno y de la misión. No necesitamos hablar, simplemente sabemos".
La vida a bordo de la nave Orión
Los astronautas pasarán su misión de 10 días hacinados en la cápsula Orión, que mide aproximadamente 5 m de ancho por 3 m de alto.

Para acostumbrarse a vivir en un espacio tan reducido, los astronautas han pasado el mayor tiempo posible juntos. Incluso ha habido algunas pijamadas de Artemis.

Especialista de misión (1,88 m de altura) "Estoy empezando a ser un poco consciente de mi tamaño. Canadá obtuvo más de lo que le correspondía en términos de volumen de la misión al elegirme".












Especialista de misión "En la Estación Espacial Internacional el baño está mucho más separado. Nuestro baño... está en el suelo. Estamos todos apretados, así que cualquier ruido que salga de ahí, todos lo oirán. Entonces, sí, es diferente".
El viaje

La misión de ida y vuelta a la Luna durará más o menos 10 días. El "más o menos" se debe a que la duración depende del momento exacto del lanzamiento y de las posiciones relativas de la Tierra y la Luna.
Durante el primer día de la misión los astronautas orbitarán la Tierra. Estarán a unos 70.000 km de altura. Para poner esto en perspectiva, la Estación Espacial Internacional se encuentra a unos 400 km sobre nuestro planeta.
Tendrán que acostumbrarse a la falta de gravedad, y para el novato espacial Jeremy Hansen será un proceso de aprendizaje muy acelerado.
"Creo que nos costará un poco adaptarnos cuando lleguemos allí... Aprenderé a flotar y volar y a chocar con cosas. Y probablemente necesite un poco de ayuda", Jeremy Hansen, especialista de misión.
Los astronautas también revisarán los sistemas de soporte vital de la nave, incluyendo el baño a bordo.
Además, tendrán la oportunidad de maniobrar Orión por primera vez.
Aproximadamente tres horas después del vuelo, la parte superior del cohete, llamada Etapa de Propulsión Criogénica Interina (ICPS por sus siglas en inglés), se desprenderá de la nave Orión.
La tripulación pilotará Orión manualmente, acercándose y alejándose de la ICPS, para evaluar las cualidades del manejo de la nave. Es una oportunidad para practicar operaciones de acoplamiento para futuras misiones.

Ahora el equipo de Artemis debe tomar una decisión importante.
Mientras los astronautas estén cerca de la Tierra, regresar es relativamente sencillo si hay algún problema que no se pueda solucionar.
Por lo tanto, los controladores de la misión deben estar completamente seguros antes de dar el visto bueno para una maniobra crítica llamada inyección translunar.
Esto es cuando Orión enciende su motor principal para liberarse de la gravedad terrestre y dirigirse a la Luna.



Una vez en camino, el regreso a casa no será fácil ni rápido.
Durante este tiempo, la tripulación continuará evaluando los sistemas de la nave espacial, pero los propios astronautas también serán evaluados y monitoreados.
Es una oportunidad para usar a la tripulación como conejillos de indias: los experimentos a bordo revelarán cómo se ven afectados sus cuerpos a esta altura del espacio.
La radiación es una preocupación clave, ya que el Sol puede expulsar partículas dañinas de alta energía.
Los astronautas llevarán un dispositivo llamado dosímetro para medir la cantidad de radiación a la que están expuestos. También practicarán el uso de su refugio de radiación, que se encuentra bajo el suelo de la nave espacial.
La tripulación necesita saber cómo entrar allí rápidamente en caso de que se aproxime una tormenta solar.
Otra sesión de práctica para prepararse para lo inesperado consistirá en que los astronautas se pongan sus trajes espaciales de color naranja brillante, llamados Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión (OCSS por sus siglas en inglés).
Estos trajes se usan durante el lanzamiento y el reingreso, y también actúan como protección vital si surge algún problema con la cápsula de la tripulación.



Una vez en camino, el regreso a casa no será fácil ni rápido.
Durante este tiempo, la tripulación continuará evaluando los sistemas de la nave espacial, pero los propios astronautas también serán evaluados y monitoreados.
Es una oportunidad para usar a la tripulación como conejillos de indias: los experimentos a bordo revelarán cómo se ven afectados sus cuerpos a esta altura del espacio.
La radiación es una preocupación clave, ya que el Sol puede expulsar partículas dañinas de alta energía.
Los astronautas llevarán un dispositivo llamado dosímetro para medir la cantidad de radiación a la que están expuestos. También practicarán el uso de su refugio de radiación, que se encuentra bajo el suelo de la nave espacial.
La tripulación necesita saber cómo entrar allí rápidamente si se aproxima una tormenta solar.
Otra sesión de práctica para prepararse para lo inesperado consistirá en que los astronautas se pongan sus trajes espaciales de color naranja brillante, llamados Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión (OCSS por sus siglas en inglés).
Estos trajes se usan durante el lanzamiento y el reingreso, y también actúan como protección vital si hay algún problema con la cápsula de la tripulación.
El traje es como una mini nave espacial portátil, presurizada con sistemas de soporte vital incorporados.

En caso de emergencia durante su viaje de ida o vuelta a la Luna, los astronautas se pondrán rápidamente el traje espacial. Este traje está diseñado para mantenerlos con vida hasta seis días durante su regreso a la Tierra.
La tripulación también participará en pruebas para estudiar su equilibrio y rendimiento muscular, así como los cambios en su microbioma y su salud ocular y cerebral.
También se tomarán muestras de saliva, recogidas en un papel especial, antes, durante y después de la misión para analizar su sistema inmunitario, que puede debilitarse en el espacio.
Especialista de misión "Un aspecto fascinante del entorno espacial es que modifica el sistema inmunitario de nuestro cuerpo, y eso es fundamental para nosotros y nuestros amigos. Muchos de nosotros hemos experimentado esto en la Estación Espacial Internacional y tendremos que controlarlo en misiones de larga duración".
Cara a cara con la Luna
Ahora ha llegado el momento que el mundo ha esperado durante más de medio siglo: el regreso de la humanidad a la Luna.
Los astronautas sobrevolarán su cara oculta -la que no podemos ver desde la Tierra- a una distancia de entre 6.500 y 9.500 km de la superficie lunar.
Orión apuntará hacia la Luna para obtener las mejores vistas. La tripulación dedicará tres horas completas a la observación lunar: mirará, tomará imágenes y aprenderá más sobre su geología, lo que ayudará a planificar y preparar futuros alunizajes.

Especialista de misión "Dependiendo de la hora del lanzamiento, dependiendo de la iluminación de la cara oculta de la Luna… podríamos observar partes de la Luna que nunca antes han sido vistas por ojos humanos. Y, aunque resulte difícil creerlo, los ojos humanos son uno de los mejores instrumentos científicos que tenemos".
Desde esta posición estratégica, los astronautas podrán ver la Tierra y la Luna juntas desde las ventanas de Orión, con la Luna de cerca en primer plano y la Tierra distante al fondo.
Cada astronauta puede llevar objetos especiales a bordo para este momento especial de su misión. Para Victor Glover, se trata de una Biblia y algunas reliquias familiares; para Christina Koch, son notas escritas a mano de sus seres queridos, y Jeremy Hansen trae algunos colgantes con la forma de una luna que pertenecen a su esposa y sus tres hijas.
Reid Wiseman ha elegido algo muy sencillo.
“Tengo una hoja en blanco y un bolígrafo y estoy deseando escribir algunas reflexiones sobre esto. No sé qué esperar y no quiero tener ideas preconcebidas.” Reid Wiseman, comandante de la misión.

Pero mientras los astronautas observan con reverencia y asombro su sobrevuelo lunar, será un momento tenso tanto para el control de la misión como para los que la siguen desde casa.
Mientras los astronautas vuelan detrás de la Luna perderán la comunicación con la Tierra durante un periodo de entre 30 y 50 minutos.
“Aunque no podemos hablar con el planeta ni con nuestros amigos que están en el espacio, en la Estación Espacial Internacional, me encantaría que todo el mundo, esos ocho mil millones de personas, se unieran y simplemente esperaran y rezaran para que podamos recibir la señal y volvamos a estar en contacto con todos.” - Victor Glover, piloto.
Una vez que el control de la misión pueda respirar aliviado y se restablezca el contacto, será el momento en que los astronautas comiencen su viaje de regreso a casa.
El peligroso retorno
El regreso tardará otros cuatro días. Pero esta última parte de la misión es una de las más arriesgadas.
Para esta maniobra final, el módulo de la tripulación se separará del resto de la nave espacial y la cápsula girará para que su escudo térmico pueda soportar las altas temperaturas generadas durante el reingreso y mantener a los astronautas a salvo en su interior.
La nave espacial atravesará la atmósfera terrestre a 40.000 km/h, soportando temperaturas de unos 2.700 °C, la mitad de la temperatura en la superficie del Sol.

Se ha prestado mucha atención al escudo térmico, que sufrió graves daños durante la primera misión Artemis no tripulada. Sin embargo, al ajustar el ángulo de reentrada, los ingenieros confían en haber solucionado el problema.
Una vez que la nave espacial haya reingresado sin problemas, se desplegarán paracaídas para reducir su velocidad.
Los astronautas realizarán un suave amerizaje en el océano Pacífico, frente a la costa de California, donde los estará esperando un equipo de rescate.
La cápsula puede aterrizar en posición vertical, boca abajo o de lado, y unas bolsas de aire de color naranja brillante se inflarán para ayudar a enderezarla y permitir que la tripulación salga de forma segura.
Victor Glover afirma que el regreso a casa es la parte de la misión que más le entusiasma.

Piloto "Tengo muchas ganas de ver esos tres hermosos paracaídas y amerizar en el Océano Pacífico. Sé que será entonces cuando mi esposa por primera vez respirará aliviada... y eso significa mucho para mí. Esto es un gran reto para las familias, así que sé que será un momento muy especial para ella, y eso lo hace especial para mí".
Una vez completada su misión, los astronautas volarán de regreso a la Tierra. Será su primera oportunidad de volver a pisar tierra firme y reflexionar sobre el viaje de sus vidas.
Se habrán unido a un grupo de élite: solo 24 astronautas han volado alrededor de la Luna.
Pero esto es solo el comienzo de las misiones Artemis. Los datos y la ciencia recopilados se analizarán minuciosamente, ya que los próximos pasos serán aún más desafiantes: llevar humanos de regreso a la superficie lunar, pero esta vez para quedarse.
Modelos 3D por
Thomas Doykinitsas, Ammar Al Yasiri, Zoë Thomas, Fadi Jibara y Beam Immersive







