Los 4 de Guayaquil: la histórica disculpa del Estado ecuatoriano por la desaparición y muerte de los menores afrodescendientes que fueron hallados incinerados

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El 8 de diciembre de 2024, unas pocas semanas antes de Navidad, cuatro niños salieron a jugar fútbol en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Los hermanos Ismael y Josué Arroyo, Saúl, y Steven, de entre 11 y 15 años, no volvieron a casa esa noche.
Al cabo de las semanas y tras una ola de indignación que recorrió Ecuador de punta a punta, cuatro cuerpos aparecieron completamente calcinados y con señales de tortura en un río cercano a la base aérea de Taura, a 35 kilómetros de la ciudad.
Solo ahora el jefe de la Fuerza Aérea ofreció disculpas públicas y reconoció la responsabilidad estatal en la muerte de cuatro menores afrodescendientes.
Entre medias, las familias se enfrentaron al silencio, las acusaciones cruzadas e intentos velados de encubrimiento a la patrulla militar que detuvo a "los 4 de Guayaquil", en parte impulsados por las distintas versiones de los hechos que comenzaron a circular al conocerse el caso.
En una declaración inicial, el ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, adjudicó la desaparición de los menores a "grupos delincuenciales". Pero días después, cambió la versión y reconoció que los menores fueron detenidos por una patrulla de 16 militares que se movilizaban en dos vehículos.

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La última señal de vida de los niños forma parte del testimonio del padre de los hermanos Arroyo, quien dijo haber recibido la llamada telefónica de un desconocido la noche que desaparecieron, advirtiéndole que fuese a buscar a los menores al camino que conduce a la instalación militar de Taura.
Inesperadamente, relató Luis Arroyo, el hombre puso a uno de sus hijos al teléfono y éste le dijo: "Los militares nos cogieron, nos metieron palo, nos están acusando de un robo, nos dejaron botados. Papá por favor ven, sálvame".
Poco después, tras alertar a las autoridades, recibió una segunda llamada anónima avisándole que los menores se habían ido. "La mafia se los llevó".
Tras difundirse videos que confirman la participación de militares en la detención, la presión pública aumenta y la Fiscalía empieza a investigar el caso como una desaparición forzada, una de las violaciones más graves de los derechos humanos.

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En marzo de 2026, 11 militares recibieron condenas de 34 años y 8 meses de prisión, mientras la Corte Constitucional reafirmó que los niños fueron víctimas de desaparición forzada bajo responsabilidad estatal.
Ayer, tras dos años de calvario para las familias, el general Mauricio Salazar, jefe de la Fuerza Aérea ecuatoriana se disculpó en un acto público y en nombre del Estado reconoció la responsabilidad en este "horrendo suceso" ante las familias de los 4 menores presentes en el evento.
Cientos de personas, incluidos familiares de otros desaparecidos durante operativos militares, acudieron a la ceremonia efectuada en el Hemiciclo de la Rotonda, en el centro de la urbe portuaria.
Sin Daniel Noboa
Los retratos de Josué, Ismael, Steven y Nehemías presidían el acto de disculpas públicas, donde no estuvieron presentes otros altos mandos militares ni representantes ministeriales del gobierno de Daniel Noboa.
"Comparezco ante las familias de Josué, Ismael, Steven y Nehemías y ante la sociedad en su conjunto para reconocer, con vergüenza y dolor, que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes, habitantes de un barrio popular del sur de Guayaquil, arrebatándoles su libertad, su infancia y su derecho a vivir dignamente", dijo Salazar en un acto realizado en el malecón de la ciudad y recogido por la Agencia Efe.
Lo hizo en cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional que declaró culpable al Estado y a los militares de violaciones a los derechos humanos.

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"Pedimos perdón, de manera explícita, a las madres, padres, hermanas, hermanos y demás familiares de Josué, Ismael, Steven y Nehemías. Y nos comprometemos a que este reconocimiento no sea un gesto simbólico vacío, sino el inicio de un camino irreversible hacia la verdad, la justicia y la reparación integral", agregó el mando militar.
Salazar se comprometió además a adoptar todas las medidas necesarias para que hechos tan atroces no se repitan, incluyendo la implementación de protocolos específicos para la actuación frente a niñas, niños y adolescentes, así como a tener procesos permanentes de formación en derechos humanos, enfoque de niñez, igualdad y no discriminación entre las fuerzas armadas.
"Este acto de disculpas públicas no repara el dolor irreparable de su pérdida. Pero se encamina a materializar un gesto de verdad, reconocimiento y responsabilidad, y el compromiso serio de trabajar para que la memoria de José, Ismael, Steven y de Mías permanezca viva en el tejido social y político del Ecuador", añadió.
Momento histórico
Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) calificó el acto como un momento histórico para las familias de los cuatro niños.
Pero, como indica el portal de noticias Primicias, Navarrete advirtió que la problemática de las desapariciones forzadas sigue abierta en Ecuador y recordó que aún existen decenas de familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Y la relatora del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, Ana Lorena Delgadillo, explicó que la realización del acto constituye un paso importante dentro de los procesos de verdad, justicia y reparación que demandan las víctimas de desaparición forzada.
Durante la ceremonia, los padres de los menores agradecieron a quienes los han acompañado en el proceso de exigir justicia por sus hijos.

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